viernes, 26 de noviembre de 2010

Al final

R: ¿Cómo te encuentras? ¿Está dando la vida ese giro que necesitabas?

O: Está dando tantos giros que estoy mareada y ando perdida sin rumbo.

R: Seguro que en uno de esos giros podrás encontrarlo, simplemente tienes que esperar el adecuado.

O: Me temo que a veces aunque estés a la espera de tu oportunidad, no puedes cogerla, sino que debes conformarte con la incertidumbre del día a día.

R: ¿Por qué conformarse? Cuando las oportunidades llegan deben aprovecharse, luchar por ellas. Sino las aprovechas vivirás en la incertidumbre. Debes dar un paso, aunque sea de vez en cuando y así ir saliendo de esta situación.

O: Lo que quiero hacerte ver es que no siempre depende de uno mismo. A veces, tenemos que marcarnos prioridades que nos limitarán en la toma de decisiones. Puedo tomar unas decisiones que me afectarán, pero no son las que quiero tomar, sino las que debo. Por lo que deja de ser una oportunidad para convertirse en una obligación.

R: Tienes razón, pero la vida está llena de obligaciones, a todos nos ha pasado que por tener una determinada obligación hemos perdido una oportunidad, por ejemplo de hacer un viaje, salir de fiesta, ir de paseo…pero yo no te hablo de ese tipo de obligaciones, sino de las importantes, las que te llegarán poco a poco en la vida y esas son las que no debes dejar pasar. Un pequeño paso es estar hoy con nosotros para hacer el examen y si apruebas la asignatura habrás dado un paso más grande para que te lleguen oportunidades importantes.

O: Te lo agradezco, pero será por la situación que lo veo diferente. Perder esas oportunidades por algo o por alguien que merece la pena se hace sin esfuerzo y además con paciencia, valoras lo que haces aunque sepas que el tren hace rato que dejo de pasar. Sin embargo, mantienes la esperanza de que el próximo podrás cogerlo o que siempre habrá uno disponible. Todo es subjetivo y personal, la historia de cada uno. En mi caso, ya tomé la decisión de no limitarme más y aprovechar las oportunidades.

R: Ahí tienes la respuesta, la historia es de cada uno y cada uno la construimos a nuestra manera siempre amparada por un contexto social del que no podemos escapar y es ahí querida amiga donde están los fallos. Sin un contexto en el que desenvolverte no tendrías limitaciones y tus decisiones serían lo que impregnarían tu vida, única y exclusivamente tus decisiones.

jueves, 18 de noviembre de 2010

En fin...la Psicología

"Gracias por llamar al Instituto de Salud Mental, la compañía más sana para sus momentos de mayor locura..."

Si usted es obsesivo-compulsivo, presione repetidamente el nº 1.

Si usted es co-dependiente, pídale a alguien que presione el nº. 2 por usted.

Si padece de personalidaded múltiple, presione el 3, 4, 5 y 6.

Si usted es paranoico, nosotros ya sabemos quien es usted, sabemos lo que hace y sabemos lo que quiere, de modo que espere en línea mientras rastreamos su llamada.

Si usted sufre de alucinaciones, presione el 7 en ese Teléfono gigante de colores que usted (y sólo usted) ve a su derecha.

Si usted es esquizofrénico, escuche cuidadosamente y una pequeña voz interior le indicará que número presionar.

Si usted es depresivo, no importa que número marque, nada conseguirá sacarlo de su lamentable situación.

Si usted sufre de amnesia, presione 8 y diga en voz alta su nombre, dirección, teléfonos, cédula, fecha de Nacimiento, estado civil y el apellido de soltera de su madre.

Si usted sufre de indecisión, deje su mensaje después de escuchar el tono...o antes del tono...o después del tono...o durante el tono. En todo caso espere el tono.

Si sufre de perdida de memoria a corto plazo, presione 9. Si sufre de pérdida de la memoria a corto plazo presione 9. Si sufre de pérdida de la memoria a corto plazo presione 9.

Si tiene la autoestima baja, por favor cuelgue, Todos nuestros operadores están atendiendo a personas más importantes que usted.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Nosotros mismos

M: Ayer tuve un problema

R: A veces, los problemas simplemente son percepciones erróneas de la realidad

M: No hemos empezado y ya me estás haciendo pensar. Quería decirte que ayer volví a verla

R: ¿Qué hiciste?

M: Darme la vuelta y seguir por otra dirección

R: No, eso no es lo que hiciste. Lo que hiciste fue evitarla y así nunca podrás enfrentarte a tus dudas.

M: Lo que más me gustaría es decirle todo lo que siento.

R: Sabes que hasta que no dejes de huir cada vez que la ves no podrás decírselo

M: Y tú sabes que eso no puedo hacerlo

R: Si puedes, lo que ocurre es que no quieres, lo sencillo para ti es no enfrentarse a esa situación, lo sencillo es huir cada vez que la ves, es seguir pensando que a lo mejor puede ser o a lo mejor no

M: Lo sencillo sería que me quisiera

R: Tú tienes la llave, simplemente estás evitando el dolor que puede causarte su rechazo sin ni siquiera haber sido rechazado. Antepones no sufrir a la felicidad o a la certeza de saber que ese no es tu camino

M: Para ti es muy fácil decirlo

R: Imagina que vas por el desierto y estás muerto de sed, llegas a un oasis y allí se encuentra un hombre que te dice que esa agua no se puede beber porque es agua salada. ¿Qué harías? ¿Seguirías tu camino muriéndote de sed o probarías el agua para ver si realmente es agua salada?

M: Creo que probaría el agua por si acaso fuese potable

sábado, 23 de octubre de 2010

Carros de fuego

Siempre volvemos al mismo punto de partida. Hasta que no nos convertimos en el actor principal de una película no sabemos con certeza lo que ocurre en ella.

El jueves en la Universidad formamos parte de una película, la película de un chico que como todos nosotros va todos los días a clase, pero por desgracia no lo hace de la misma manera que nosotros, él va sentado en una silla de ruedas.

Nos mostró todos los obstáculos con los que se enfrenta en cada escena diaria que tiene que interpretar. Todos nosotros nos convertimos por unos minutos en parte de esas escenas y nos enseñó que por desgracia en la vida real no hay efectos especiales que te ayuden a superar las barreras con las que se encuentra.

Particularmente me toco vivir la experiencia de subir una rampa de unos quince centímetros, lo cual ya es una ayuda para él, pero tiene un problema que cuando acaba la rampa se encuentra con un bordillo de unos tres centímetros (ya no consiguen hacer ni una pequeña rampa bien). Me dispuse a subir la rampa con su bordillo como lo había hecho él, pero si no es porque tenía una persona detrás de mí, un actor secundario hubiera acabado en el suelo.

Lo triste es que él no dispone de actores secundarios que puedan ayudarle cuando no puede superar un obstáculo. Dejemos de ser espectadores pasivos de una película que vemos a diario y convirtámonos en espectadores implicados en cada escena de la vida de tantas personas que como él tienen que ver la vida de manera diferente y en el que cada obstáculo se convierte en una escena de terror.

¿Qué harías si un coche está aparcado en el único lugar de la acera donde hay una rampa para que tú puedas pasar? Esto ocurrió mientras nos enseñaba todas las dificultades a las que se enfrenta. Pongámonos delante de la cámara y obremos en conciencia.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Ya no me acuerdo

Hace 4 años tomé una decisión que marcará mi vida para siempre: venirme a estudiar a Almería la carrera de Psicología. Y esta decisión directamente cambió la vida de otras personas. Cambió la vida de mis padres, de mi hermana, de mi novia, de mis amigos, de mi familia y la de un montón de gente que he conocido en Almería, como las de mis compañeros de clase, mi jefe, mis compañeros de trabajo, los amigos de aquí. Esto es lo que conocemos como efecto mariposa.

Pero, ¿qué hubiera pasado si nunca hubiera tomado esa decisión? ¿Si hasta ahora no hubiera elegido que hacer con mi vida? Todo es posible en nuestras vidas hasta el momento en el cual tomamos una decisión. En ese momento todas las demás posibilidades se cierran y solo queda la elegida, es lo que se conoce como gato de Schrodinger.

Si alguien me pregunta si estoy contento con la decisión que tomé, mi respuesta sería que sí, he aprendido mucho durante este tiempo, he conocido personas que jamás olvidaré y me han ocurrido cosas que nunca cambiaría. Pero me queda la duda de si en cualquiera de las otras decisiones que podría haber tomado, sería más feliz.

jueves, 7 de octubre de 2010

Maniobras de escapismo

R: Siempre me he preguntado por qué tenemos la necesidad casi imperiosa de contarle lo que sentimos a los demás. En realidad es algo muy sencillo, nuestro Hemisferio Derecho (HD) controla las emociones y nuestro Hemisferio Izquierdo (HI) controla el lenguaje. Lo mejor que podemos hacer para controlar nuestras emociones es hablar sobre ellas, hablar sobre lo que sentimos. De esta manera nuestro HI tendrá un alto grado de actividad, reduciendo de esta forma la actividad del HD. Así conseguimos que nuestras emociones queden en un segundo plano y estén controladas. Hablar sobre lo que nos pasa o sentimos en un determinado momento es la mejor solución para llegar a entenderlo.

C: Lo que comentas es curiosísimo, pero no le pasa a todos...es decir hay mucha gente que no habla de sus sentimientos sean del tipo que sean y sin embargo los controlan de una forma...que a veces llegas a creer que ni tienen, en el HI tienen su punto fuerte. Por otro lado está claro que las emociones tienen que pasar a un segundo plano porque si no sería imposible llevar una vida equilibrada...pero tampoco se deben dejar aparcadas siempre y a veces deben ser una prioridad. Incluso otras veces las emociones hasta nos pueden llevar por el camino correcto... ¿no crees que pensamos demasiado?

viernes, 1 de octubre de 2010

New York, New York II

Nos despertamos todavía atrapados por las emociones del día anterior, pero con ilusiones renovadas para afrontar todo lo que nos tocaba vivir ese día. Lo primero que hacemos es dirigirnos a comernos unas tortitas con chocolate, habíamos cumplido la ilusión de hacer lo mismo que el glotón de Homer Simpsons.

Fue el día más intenso de nuestra estancia en esa magnífica ciudad, la primera parada la hicimos para ver el lugar donde dispararon a John Lennon, en el edificio donde vivía: el Dakota Building, pero unos cuantos nos desviamos rápidamente porque al lado teníamos Central Park y ya teníamos ganas de poner nuestros pies en el pulmón de New York.

La siguiente parada fue Harlem, con sus edificios llenos de escaleras de incendios que en la actualidad no sirven para nada pero que son un símbolo de todo New York. Pasear por sus calles afortunadamente es algo que puede hacer cualquier turista actualmente y nosotros no quisimos perder la oportunidad de retratarnos como una banda de negros dejando pasar el tiempo sentados en las escaleras decualquier edificio.

Después nos dirigimos a ver unos de los edificios más emblemáticos de la ciudad, el Empire State y el Flatiron (llamado así por su parecido con las planchas de la época). En este momento nos dimos una carrera para llegar a una tienda de dunkin donuts y probar su amplia variedad.

Salimos disparados hacia Wall Street y empieza a llover, menos mal que íbamos con Walter que sabía todo lo que se puede saber de New York y nos llevó a ver la Zona Cero desde un edificio cercano, contemplar aquello es espeluznante, después de 9 años están empezando a olvidarse de lo ocurrido allí.

Paramos a comer en Little Italy y nos damos una vuelta por Chinatown, su mercado es realmente asqueroso, al menos esa fue la sensación que me dio a mí. Cubos llenos de sapos vivos, gambas enanas llenas de moscas, peces nadando en bañeras y multitud de cosas que no sabría describir.

Pasamos la tarde paseando por el Soho y acabamos en Greenwich Village, donde si hubiéramos tenido un balón de baloncesto podrimos haber echado una pachanga en una de las pistas callejeras de la ciudad.

Intenso día, como curiosidad os diré que el humo que sale de las alcantarillas en las películas no forma parte de los efectos especiales, sino que es así en realidad, las alcantarillas de New York echan humo continuamente, ya que en ellas se encuentra la calefacción de toda la ciudad.